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1/7/14

Ser misionero, un don que te concede Dios


Hoy nos ha visitado Simón Azpiroz, misionero navarro, nacido en Pamplona, que lleva más de seis años en Cuba.

Alegre y espontáneo, nos visita siempre que viene por “su tierra”. Viene para ver a su familia, suponemos que una razón más para venir a visitarnos, pues nosotros nos sabemos su familia junto con los 1003 misioneros que tenemos recorriendo el mundo en nombre de Dios.

Nos habla de su trabajo en tres centros asistidos –uno de ellos del estado, puntualiza- y de la atención pastoral en dos comunidades cristianas. También tiene que sacar tiempo para la pastoral vocacional, y para… un poco de todo, los misioneros son así.

Lo que más están sufriendo los cubanos es la falta de libertad política y económica, nos comenta.  Respecto a la libertad religiosa, se consiguió mucho con las visitas de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, aunque queda mucho por conquistar.

Encarnar el Evangelio lleva tiempo, en unos sitios más que en otros, pero el misionero está para eso, para caminar preferentemente junto a los más necesitados y débiles, compartiendo con ellos el día a día, en los momentos malos y en los buenos. Vivir con dignidad es el reto… vivir con la dignidad que procede de Dios es la esperanza. Mientras tanto, a compartir historia, escasez y fe.


A Simón no le hacen falta muchas palabras para decirnos que vivir así no es un “sacrificio” sino un don que te concede Dios.